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Decora tu casa con la orquídea, la planta de preciosas flores
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Un día más, nos volvemos a adentrar en el apasionante mundo de las plantas y hoy, lo hacemos con una de las especies favoritas por todo el mundo. Ésta, no sólo es famosa por la belleza de sus flores, también lo es por las posibilidades de decoración que ofrece.

Nos estamos refiriendo a la orquídea.

¿Puede una planta convertirse en el centro de atención de una estancia? Nuestra protagonista lo consigue, y en ocasiones, va mucho más allá.

La orquídea, es una de las plantas preferidas para cultivar en casa. Su facilidad de plantación, su apariencia y, sobre todo, sus preciosas variedades, la han convertido en el regalo perfecto para los amantes de la decoración y la jardinería.

Y su popularidad no es algo reciente.

La belleza de sus flores ha provocado que, durante muchos años, esta planta haya sido recolectada sin control por los agricultores, llegan a límites de la extinción. Afortunadamente, esto no ha pasado.

Como podrás comprobar con este artículo, todas las variedades se distinguen por el tamaño, la forma o el color. Las más comunes son las que analizaremos a continuación.

¿Empezamos?

Tabla de contenidos

Orquídea: Qué es y qué características tiene esta planta

Nombre común: Orquídea

Nombre científico: Orchidaceae

Clase: Liliopsida

Orden: Asparagales o Orchidales

Familia: Orchidaceae

Origen: La orquídea es una especie originaria de Grecia, data aproximadamente del año 375 a.C. Es una planta conocida y apreciada por la población desde la Antigüedad (existen escritos chinos de hace 1500 años en los que se menciona). En el continente europeo el interés por esta planta aparece en 1.731, fecha en la que florece la primera orquídea tropical del Nuevo Mundo, en el Jardín Botánico de Chelsea.

Distribución: En la actualidad, la mayor cantidad de variedades de orquídeas se distribuyen en las regiones tropicales, concretamente en áreas de montañas (sirven como barreras naturales y permiten el aislamiento de las plantaciones).  Su facilidad de adaptación hace posible su cultivo tanto a nivel del mar como en las zonas más elevadas. Además, muchas de ellas se desarrollan sobre los árboles (epífitas).

¿Cuáles son las características de la orquídea?

La orquídea es una planta que se caracteriza, a grandes rasgos y de forma general, por tener unas raíces tuberosas, unas hojas verdes que nacen del rizoma, unas flores coloridas, de gran belleza, y un fruto en forma de cápsula.

A continuación, detallaremos cada una de las características de las Orchidaceaes centrándonos en los aspectos de la planta, de las raíces, de las hojas, de las flores, y de los frutos y semillas.

Las generalidades de la planta

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La orquídea es una planta herbácea, siempreverde (perenne, su follaje se mantiene durante todo el año), t y puede ser terrestre o epífita. Muy pocas especies de orquídeas carecen de clorofila y son micoheterotróficas.

En las que crecen en la tierra (terrestres), los tallos son rizomas y en las especies que se desarrollan en los árboles las hojas se hallan engrosadas en la base formando pseudobulbos en los que se almacena agua y nutrientes.

La orquídea se puede desarrollar de dos formas diferentes.

Presenta una formación simpodial cuando la planta crece de manera lateral, es decir, cuando origina numerosos tallos. Es el tipo de crecimiento más común dentro de la familia Orchidaceae y la mayoría de estas plantas desarrolla pseudobulbos para almacenar agua y nutrientes.

Cuando la orquídea crece de manera monopodial, la planta se compone de un eje principal (un solo tallo). Éste va creciendo hacia arriba y origina raíces en los nudos.

Las raíces de la orquídea

Las especies terrestres pueden presentan raíces tuberosas, es decir, se forman como un racimo desde la base de la planta desde donde surgen los tallos, y en las epífitas las raíces son aéreas, muy desarrolladas, cuelgan de los árboles y son verdes y gruesas.

Las hojas

Las hojas de la orquídea nacen del rizoma o del tallo aéreo de la orquídea. Son simples, generalmente alternas, en forma de espiral, dísticas o verticaladas, y a veces reducidas a vainas o escamas.

Algunas presentan pecíolos y otras son sésiles.

Las especies que se adaptan a épocas de sequía y ubicaciones más complejas (con temperaturas elevadas y con mucho sol) tienen hojas más carnosas que las demás, pues deben cumplir con la función de reserva de agua y de nutrientes.

Las flores y las inflorescencias

orquídea-flor

La familia Orchidaceae está constituida por numerosas especies de orquídeas, por lo que es habitual que las flores sean diferentes, tanto en color como en forma.

En general, la estructura suele ser homogénea.

La flor está formada por tres piezas externas llamadas sépalos (dos laterales y uno dorsal) y tres elementos internos conocidos como pétalos (uno de ellos con un mayor tamaño y con un color más intenso). El pétalo más grande, llamado labelo, tiene como función atraer a algún animal polinizador.

Aunque esta planta cuenta con numerosas variedades, la mayoría de ellas tienen inflorescencias que llevan dos o más flores. Éstas, suelen nacer de un eje floral más o menos alargado que contiene un tallo y una porción con flores.

Generalmente, las orquídeas son productoras de néctar.

El néctar es la sustancia con la que estas especies “recompensan” a los polinizadores. Los nectarios se pueden encontrar en el espolón del labelo o en los ápices de los sépalos. Si una orquídea no produce néctar es porque no necesita a los insectos para producir las semillas.

Estas especies son autógamas.

El fruto y las semillas de las orquídeas

El fruto de las orquídeas es una cápsula en la que cada carpelo (órgano que incluye los óvulos de la planta) se abre separadamente en tres o seis ranuras longitudinales.

Las semillas son muy pequeñas, muy numerosas y muchas veces son membranosas y aladas, por lo que pueden ser dispersadas por el viento con mucha facilidad.

Las 5 variedades de orquídea más comunes

Existen numerosas especies de Orchidaceae, concretamente unas 25.000 variedades distintas, y una gran cantidad de subespecies e híbridos. Todas ellas presentan diferentes características en cuanto a su modo de crecimiento, a la forma de sus flores o a su color.

En este post analizaremos cinco de ellas.

Entre las variedades más populares están la Phalaenopsis, la Cymbidium, la Dendrobium, la Cattleya y la Vanda.

Phalaenopsis, la orquídea más común

phalaenopsis

Nombre común: Orquídea mariposa, orquídea alevilla

Nombre científico: Phalaenopsis

Género: Phalaenopsis

Origen: Orquídea originaria del Sur de Asia. Habida en las montañas del Himalaya y las regiones de Filipinas, Indonesia. Además, también puede verse en el Norte de Australia.

La orquídea Phalaenopsis es la más común y popular, pues es la más extendida. Dada su popularidad, es relativamente sencillo encontrarla en cualquier centro de jardinería o en cualquier floristería.

Debe su nombre a las mariposas pues tiene un gran parecido con ellas.

La Phalaenopsis crece de las ramas de los árboles (epífita) o del medio de las rocas, por tanto, sus raíces tienen como función principal captar los nutrientes a partir del agua de lluvia. Sus hojas se encargan de almacenar esa agua y esos nutrientes, de ahí su carnosidad y tamaño.

Son de color verde intenso.

En época de floración genera una o más varas florales con un color más oscuro y con una punta más aguda a las raíces aéreas. Su floración es lateral, vistosa y de larga duración.

Existen numerosas variedades de Phalaenopsis, siendo las más cultivadas la Phalaenopsis amabilis, la Phalaenopsis schilleriana o la Phalaenopsis violacea. Algunas, se han utilizado para formar híbridos, lo que da como resultado plantas de grandes flores, redondas y planas.

Dendrobium, una de las orquídeas con más variedades

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Nombre común: Dendrobium

Nombre científico: Dendrobium spp.

Género: Dendrobium

Origen: Orquídea originaria del Sureste de Asia. Su hábitat natural se encuentra en Indonesia, Filipinas y Papúa Nueva Guinea.

Las orquídeas Dendrobium es un género al que pertenecen alrededor de unas 1.500 especies diferentes. Las especies más cultivadas son por ejemplo la nobile, la speciosum y la crumenatum.

La mayoría de ellas son epífitas.

Viven usan como soporte los troncos y las ramas de los árboles. Al desarrollarse en estas ubicaciones, se alimentan de las materias orgánicas de la humedad y del agua de lluvia. Son capaces de adaptarse a diferentes climas, pero el que más predomina es el tropical.

Su tamaño y color es muy variado y existen numerosos híbridos de esta orquídea. Sus tallos se desarrollan a partir de rizomas, sus hojas son carnosas y suelen crecer de forma individual directamente del tallo.

Las flores crecen en los pseudobulbos que se han formado el anterior año, pueden ser de diferentes tamaños (pequeñas o grandes) y presentan una amplia variedad cromática.

La Dendrobium más comercializada es la blanca.

Si buscas saber más sobre este tipo de orquídeas, en uno de nuestros artículos podrás encontrarlo todo sobre las Dendrobium.

Cymbidium, de gran facilidad de cultivo

cymbidium

Nombre común: Cymbidium, Cimbidio

Nombre científico: Cymbidium spp.

Género: Cymbidium

Origen: Género de orquídeas originario de los climas templados y las regiones lluviosas del continente asiático. Habita de forma natural en India, China, Filipinas, Corea, Japón y de forma excepcional en Australia.

La Cymbidium es muy apreciada por su forma, color, duración y en algunos casos por su fragancia. Son las más cultivadas del mundo debido a su facilidad de plantación y a la existencia de una gran variedad de híbridos.

Es una especie que puede crecer como planta epífita o como terrestre. Sin embargo, las que más se plantan son las primeras.

Presenta una formación simpodial en la que algunos tallos llegan a alcanzar los 60 cm de altura.

Florecen a partir del invierno y hasta primavera. Sus flores pueden tener un diámetro de hasta 13 cm y son perfumadas. Los colores son muy variados, pasando del blanco o verde hasta el naranja, rosa o rojo

La Cymbidium es la orquídea que más hojas desarrolla, aproximadamente unas 8. Son perennes (se mantienen siempre verdes), largas, sutiles y crecen del pseudobulbo.

Es la planta perfecta para los principiantes de jardinería.

Cattleya, la especie epifita

cattleya

Nombre común: Cattleya, Lirio de Mayo, Lirio de San Juan

Nombre científico: Cattleya spp.

Género: Cattleya

Origen: Género de orquídeas originario de América Central y América del Sur. Sus cultivos se concentran principalmente en las regiones Andinas de Sudamérica del norte y occidental. Habita de forma natural en países como Brasil, México, Panamá o Venezuela.

Las orquídeas pertenecientes al género Cattleya, son las más populares entre los aficionados del mundo de las orquídeas, de hecho, son las primeras especies que llegaron a Europa de forma poco usual.

Es un género de orquídeas epífitas, pues está constituido por plantas que crecen de forma natural en los árboles. Cuenta con pseudobulbos y dependiendo de la variedad que sea, éstos pueden crecer hasta 90 cm de altura (como vara o bastón).

A grandes rasgos, los lirios de San Juan, presentan inflorescencias con pocas o con varias flores. Tienen pétalos y sépalos libres, un labelo de color diferente y con una forma concreta. El fruto es una cápsula de semillas.

Este género se divide en dos grupos de orquídeas:

Cattleyas labiatas o unifoliadas: Su hábitat natural es Sudamérica. Florece unas dos veces al año y sus flores son grandes y con pétalos anchos.

Cattleyas bifoliadas: Crece en Centroamérica. Sus flores son pequeñas con color más variado e intenso que las unifoliadas.

Vanda, la orquídea aérea

vanda

Nombre común: Orquídea aérea

Nombre científico: Vanda spp.

Género: Vanda

Origen: Este género de orquídeas se distribuye de forma natural en regiones asiáticas como India, Himalaya, Filipinas, Indonesia y en el Sur de China. De forma excepcional, también se puede encontrar en Australia.

Vanda es un género de aproximadamente 60 especies de orquídeas distintas.

Se considera una de las más curiosas y se puede encontrar en los centros de jardinería colgando de cestos, quedando así expuestas sus raíces. La mayoría son epífitas, y su desarrollo es monopodial (un solo tallo).

Su rizoma crece recto y en su extremo se producen cada año, dos hojas gruesas y carnosas. Las raíces son recias y germinan con fuerza para proveer así de nutrientes a la planta. Están recubiertas por un tejido denominado velamen que tiene como objetivo ayudar en la absorción del agua y de los nutrientes que necesita la planta para sobrevivir.

No desarrollan pseudobulbos.

Las Vanda se pueden clasificar en dos grupos teniendo en cuenta el tipo de inflorescencia que desarrollan, a saber: de inflorescencia larga y ramosa o de inflorescencia corta y menos redondeada.

Sus flores cuentan con 3 sépalos similares a los pétalos y uno de ellos distinto (el labelo).

El cuidado de las orquídeas: ¿Qué necesitan para desarrollarse correctamente?

cuidado-de-orquideas

Mantener en perfecto estado nuestras orquídeas, no es un proceso complejo, sin embargo, estas plantas requieren un cuidado especial.

Tal y como hemos mencionado, existen numerosas especies pertenecientes a este grupo tan popular y, por tanto, sus condiciones de cultivo son ligeramente diferentes entre una variedad y otra.

Pero, los cuidados generales son los que analizamos en este artículo.

La luz y la ubicación

Como todas las plantas, la luz es un factor determinante para su buen desarrollo. Muchas de las orquídeas necesitan mucha luz, pero poco o nada directamente del sol (de las tropicales solo la Vanda y la Cymbidium toleran el sol directo).

La ubicación también es clave, ya que necesitan estar en ventanas con una buena orientación. En caso de no disponer de una buena luz solar se puede instalar luces artificiales.

Una falta de luz provocaría una insuficiente floración, un bajo crecimiento, tallos frágiles o hojas amarillentas que pueden llegar a caerse.

Antes de proceder a la plantación, asegúrate de que la ubicación es la idónea.

El riego y la cantidad de agua suministrada

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El agua, junto a la luz, es uno de los elementos más importantes para el buen desarrollo de la orquídea. Con este elemento la planta puede hidratarse y nutrirse.

Para el riego de la planta no se puede acudir directamente a un grifo de casa ya que es necesario usar agua blanda, es decir, baja en sales minerales, calcio, sodio, etc.

Normalmente se usan aguas embotelladas o destiladas.

Los riegos deben tener una frecuencia ajustada a las condiciones de temperatura, con una mayor reiteración en verano. Éstos, deben realizarse de forma simultánea a la vaporización.

Es importante dejar que el substrato se seque parcialmente y hay que evitar que el agua quede estanca en el recipiente. Para prevenir los encharcamientos, es recomendable poner debajo de la maceta un plato que contenga bolitas de arcilla y un poco de agua.

Las orquídeas no toleran el exceso de agua.

La temperatura adecuada

La diversa variedad de orquídeas hace que las temperaturas necesarias para un buen desarrollo de la planta sean diferentes entre ellas. No obstante, dado que la mayoría de ellas son de zonas tropicales, las temperaturas requeridas son cálidas o templadas.

Para las orquídeas más habituales (mencionadas en el apartado anterior) es imprescindible que las temperaturas ronden de mínimo los 10ºC y de máximo los 30ºC.

Cabe señalar que muchas necesitan una diferencia de grados entre el día y la noche de hasta 10⁰C.

La humedad

La humedad es uno de los factores más complicados de conseguir en casa.

Tal y como se ha dicho anteriormente, muchas de las especies crecen de forma natural en zonas tropicales por lo que necesitan una humedad de al menos un 40%.

Puedes facilitar la humedad que necesitan haciendo lo siguiente:

– Agrupar las plantas en una única zona de forma escalonada, lo que ayuda a la creación de un microclima.

– Colocar bandejas con bolitas de arcilla en la base de la maceta para retener el agua sin que llegue a estar en contacto con las raíces.

– Instalar alguna fuente con agua en movimiento.

– Uso de vaporizadores manuales.

– Utilización de un humidificador electrónico en el que se puede predeterminar un nivel de humedad concreto.

La higiene de la planta

orquídeas-macetas

Para una buena higiene es imprescindible mantener las condiciones ambientales expuestas anteriormente.

Debes prestar atención al corte de las varas y a los recipientes en los que las plantes.

El corte de las varas

Un buen mantenimiento de la orquídea pasa por llevar a cabo el corte de sus varas florales. Es un proceso que se debe realizar con sumo cuidado.

Se pueden cortar las varas una vez que has perdido todas sus flores. Si sigue manteniéndose verde, déjala tal y como está y espera a que sea la planta la que decida si se sigue desarrollando o finalmente se seca.

Cuando se han secado por completo, córtalas en su zona media, justo por encima de un nudo.

Los recipientes de cultivo

La maceta en la que se plante depende de la especie que sea.

Por ejemplo, para las orquídeas Phalaenopsis, el recipiente idóneo es el transparente, pues así llegará la máxima luz posible a sus raíces. Para las Vandas, lo más recomendado es colocarlas en cestas aéreas para que sus raíces queden al descubierto.

Las demás variedades pueden plantarse en recipientes opacos de materiales no porosos.

Los nutrientes necesarios

Las orquídeas almacenan los nutrientes que requieren para desarrollarse en sus hojas. Pero muchas veces, éstos no serán suficiente.

Podrás proporcionar los nutrientes de dos formas:

– A través del agua de riego con abonos específicos.

– Uso de abono foliar.

Dado que estas plantas absorben nutrientes por las hojas, también es necesario incorporar abono foliar en las vaporizaciones regulares.

La ventilación

Las orquídeas no soportan los ambientes cerrados por lo que es importante tener una buena ventilación en casa, evitando las corrientes de aire directas. Busca una ubicación en la que la planta esté resguardada.

Si hay fuentes de metano cerca, tales como frutas, las flores pueden caer de forma anticipada.

El sustrato en el que se plante

El substrato variará dependiendo de si las orquídeas son terrestres o epífitas, sin embargo, un aspecto común es que debe tener un drenaje muy bueno.

Si son epífitas necesitan un suelo ligero y poroso y se descarta totalmente para todas las especies la tierra vegetal.

Cómo se trasplanta una orquídea: Los pasos a seguir

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El trasplante de una orquídea quizás sea el proceso al que más miedo tenemos. No es complejo, pero para que salga bien, debemos tener los cinco sentidos puestos en ello.

Como ya sabrás, a la hora de cultivar las orquídeas, es importante cambiarlas de maceta de forma regular para así mantenerlas saludables. Pero dicho trasplante debe ser cuidadoso ya que estas plantas sufren estrés durante este proceso tan delicado.

Para prolongar su vida es recomendable seguir los pasos que se relatan a continuación.

Escoge el momento adecuado

El momento ideal para muchas de ellas es la primavera. Además, es necesario realizar el trasplante cada uno o dos años.

El proceso se debe hacer cuando: la planta haya florecido y producido raíces u hojas nuevas, las raíces sobrepasen la maceta actual, no florezca, si la maceta se rompe, si la planta está infestada de insectos y si el substrato está húmedo y no drena correctamente.

Elige la maceta apropiada

Como ya se ha mencionado, la elección del recipiente es muy importante y éste dependerá del tipo de especie de orquídea que sea. De cualquier modo, es necesario una maceta con agujeros de drenaje y poco profunda para evitar la acumulación de agua.

Recuerda, las especies aéreas requieren recipientes colgantes, otras prefieren los transparentes y las demás macetas opacas.

El sustrato

El tipo de sustrato en el que se plante la orquídea depende de la variedad que sea la planta. Como factor común, debes saber que éste debe drenar de forma correcta.

Estas especies no toleran los encharcamientos.

Riega el día antes

El día anterior al trasplante hay que regar la orquídea para disminuir el impacto del proceso. No suministres más agua de lo habitual, humedece el sustrato. Con esto será suficiente.

Remoja el nuevo sustrato

Dado que muchos sustratos son secos, remojándolos se favorece la absorción y la retención de humedad.

Para remojar llena la nueva maceta con la cantidad correcta de tierra. Luego, traslada esa maceta a un balde más grande y echa agua. Déjalo en remojo durante 1 o 2 horas y cuela el sustrato.

Esteriliza las herramientas

Para realizar un trasplante seguro, es necesario usar una herramienta esterilizada. Muchas veces deberás cortar alguna parte de la orquídea para poder quitarla de la tierra y para poder plantarla en otra maceta, por ello, debes mantener muy limpios los utensilios que utilices.

Así, evitarás la transmisión de virus y enfermedades.

Retira la planta de la maceta

Pon una mano sobre la base de la orquídea de forma que se cubra la parte superior de la maceta. Sostén la maceta con la otra mano y dar la vuelta suavemente sobre la mano que sostiene.

Corta las raíces o los tallos si la planta está sujeta y si no puedes sacarla. De lo contrario, evita esta operación.

Enjuaga las raíces, corta las hojas en mal estado

Este paso consiste en quitar la mayor cantidad posible de sustrato de la orquídea y enjuagar las raíces bajo un chorro de agua tibia para eliminar los restos de tierra.

Una vez limpia hay que revisarla con cuidado y cortar las raíces suaves y marrones, las hojas amarillentas y los pseudobulbos negros y marchitos.

Espolvorea canela en los cortes

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Quizás no lo sepas, pero la canela es un potente fungicida por lo que es recomendable espolvorearla en los extremos de las raíces, tallos, pseudobulbos o hojas que hayas cortado.

El objetivo no será otro que el de evitar la aparición de virus y enfermedades.

Colócala en la nueva maceta

Con cuidado pon la planta en su nuevo recipiente.

Asegúrate de que la pones a la misma profundidad que la de su anterior maceta. Para las que tienen pseudobulbos se debe colocar de modo que éstos queden en el borde de la maceta, y las que crecen con un solo tallo en el centro.

Agrega el sustrato fresco y riégala

Vierte el sustrato fresco y presiónalo suavemente alrededor de las raíces.

A continuación, echa suficiente agua de modo que la tierra quede totalmente mojada. Riega la orquídea de forma continuada durante las próximas 2 semanas.

Coloca el tutor y proporciona sombra

Para que la planta crezca de forma segura y no se caiga hacia un lado es recomendable atarla a un tutor de bambú.

En los próximos días a su trasplante, ponla en zonas más sombrías y riégala dos veces al día durante una semana.

Las enfermedades y las plagas que pueden afectar negativamente a las orquídeas

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Aunque las orquídeas son plantas muy resistentes, no están exentas de contraer algún tipo de enfermedad, ya sea causada por hongos, bacterias o virus. Además, también pueden ser aquejadas de diferentes plagas.

Las enfermedades más comunes según el agente que las causa son las que se analizan a continuación.

Hongos

Problema más habitual pues se desarrollan de forma extraordinaria en entornos relativamente húmedos, una humedad necesaria para las orquídeas.

Se suelen manifestar con puntos o manchas oscuras en las hojas y flores, o cambiando el color de las hojas a tonos más amarillentos, marrones, negros o grises. Los hongos más habituales son: la podredumbre negra (black rot), botrytis o la mancha foliar.

Para combatirlos lo mejor es controlar las condiciones de humedad o recurrir a fungicidas específicos a modo preventivo, sobre todo en primavera.

Bacterias

Patógenos que normalmente producen manchas en las hojas o pseudobulbos con una apariencia de textura acuosa y oscura.

Las partes afectadas suelen morir por descomposición.

Las bacterias se desarrollan rápidamente gracias a la humedad que necesitan estas plantas. No hay un remedio químico eficaz, pero la recomendación general es que si se detectan los síntomas se debe echar canela en polvo para desinfectar la zona.

Virus

Entre los más de 30 virus que pueden afectar a las orquídeas, destaca la mancha anular en la especie Odontoglossum y el virus del mosaico de la Cymbidium.

Las plantas más viejas son las más susceptibles de contraer los virus.

Los síntomas son muy variados por lo que es difícil identificar si el problema es causado por un solo virus o por una combinación de virus y hongos. No hay tratamiento y lo mejor una vez detectado el problema es cortar la parte afectada, aislar la planta y sacrificarla si permanecen los síntomas.

Plagas

Las plagas están causadas por pequeños insectos.

Los más comunes y extendidos son los pulgones (chupan la savia de las orquídeas), las cochinillas, los ácaros (atacan los brotes tiernos y producen malformaciones en las hojas) y los insectos minadores (crean galerías en el interior de las hojas).

El mejor tratamiento son los insecticidas y acaricidas.

Los problemas asociados a un mal cultivo

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Las orquídeas no solo son susceptibles de sufrir las enfermedades anteriormente explicadas, sino que también pueden estar perjudicadas por problemas asociados a un mal cuidado.

Estos problemas pueden ser debidos a la falta de luz, de humedad, a quemaduras por el sol o al exceso de riego entre otros.

Falta de luz

Los efectos que causa la falta de luz en las orquídeas son la no floración, los tallos endebles y unas hojas de color verde muy oscuro.

La mejor solución es buscar una ubicación más idónea o complementar la luz solar con una artificial.

Falta de humedad

Esta falta de humedad puede producirse tanto en el substrato como en el aire. La escasez de humedad provoca que las hojas se marchiten perdiendo así vitalidad. La planta se vuelve mustia, las raíces blancas y no florece.

¿La solución? Vaporizar y regar más a menudo, y según las necesidades, instalar un humidificador en el que se pueda controlar esta humedad.

Quemaduras por el sol

Los efectos del sol son claros, se producen quemaduras en las hojas de la planta volviéndose amarillas o marrón oscuro.

Lo mejor para mitigar el problema es retirar la planta de esa ubicación o colocar visillos en las ventanas que filtren la luz solar.

Exceso de riego

El exceso de riego o el mal drenaje del agua en el substrato provoca que las raíces de la orquídea se pudran.

Su color cambia y se vuelven más oscuras y endebles. Las hojas se vuelven más amarillas para finalmente morir. Una forma de evitarlo es esperar a que el substrato se seque entre riego y riego o eliminar las raíces podres una vez que empiezan a descomponerse.

También es recomendable desinfectar la maceta.

Herramientas para un buen cultivo de orquídeas

Como habrás podido comprobar, las orquídeas son especies delicadas que van a necesitar unos cuidados especiales para desarrollarse adecuadamente. Para por ejemplo trasplantarla o plantarla, no debes usar cualquier utensilio que encuentres por casa. Para evitar una mala ejecución, existen herramientas diseñadas para un fin concreto, y éstas son las siguientes:

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Si tienes orquídeas en casa, no está de más disponer de una paleta de trasplante. Como bien indica su nombre, esta herramienta se ha diseñado para llevar a cabo el trasplante de especies vegetales y garantiza un trabajo más sencillo con un mínimo daño en las raíces de tu orquídea.

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Y hasta aquí nuestra ficha de hoy. Esperamos que, de alguna manera, te haya solucionado cualquier duda sobre la orquídea y, sobre todo, que te haya servido de inspiración para decorar cualquier espacio de tu casa.

¡Nos vemos en la próxima entrega!

 

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Decora tu casa con la orquídea, la planta de preciosas flores
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Decora tu casa con la orquídea, la planta de preciosas flores
Descripción
En este artículo analizamos a la orquídea, una de las plantas más populares en la decoración de interiores. Existen numerosas variedades, siendo las 5 más comunes las que detallamos.
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