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Volvemos una vez más con un post de jardinería, esta vez dedicados a, en muchos casos, nuestros “salvadores”: los fungicidas.

Estarás de acuerdo conmigo en que sin los fungicidas tendríamos muy complicado tener nuestro jardín en perfectas condiciones. Existen numerosas enfermedades y plagas que, aunque tratemos de evitarlas llevando a cabo un minucioso cuidado de las plantas, afectarán a nuestra vegetación tarde o temprano.

Los fungicidas tienen dos objetivos principales: evitar y erradicar.

En muchas ocasiones, ni siquiera sabemos qué fungicidas existen y cuáles son los más adecuados para nuestras plantas. Por ello, y para tratar de dar respuesta a alguna de estas dudas, en este artículo vamos a analizar qué es un fungicida, para qué sirve y qué tipos existen.

Adentrémonos pues, en el complejo mundo de los fungicidas.

¿Qué es un fungicida y para qué se utiliza?

Un fungicida, también conocido como herbicida o insecticida, es una sustancia tóxica que se emplea para prevenir y erradicar hongos, moho u otro tipo de enfermedades y pestes que afectan a las plantas.

Tanto si eres un jardinero experto o simplemente te gusta decorar el jardín con plantas, sabrás que tarde o temprano, los árboles, las flores o los vegetales de un huerto, se verán afectados por diferentes plagas.

Es inevitable, hagas lo que hagas algunas plantas enfermarán.

fumigar-plantas

Muchas de estas enfermedades y pestes causan graves impactos económicos en el rendimiento y en la calidad de los cultivos, por lo que el uso de fungicidas es casi obligatorio. Como regla general, las razones para utilizar estas sustancias son las siguientes:

– Permiten controlar la enfermedad una vez que se ha establecido en el cultivo.

– Logran incrementar la productividad de una plantación y consiguen reducir los daños.

Mejoran el periodo de almacenamiento y la calidad de las plantas o de los productos cosechados.

Cabe señalar que, como todo producto químico, los fungicidas deben ser utilizados con precaución, ya que en cantidades erróneas pueden causar problemas a la salud humana, a los animales o al medio ambiente. De ahí que sea tan importante conocerlos un poquito más.

Clasificación de los fungicidas: modo de acción y composición.

Cuando acudes a una tienda de jardinería para comprar un fungicida es probable que termines por enloquecer debido a la gran cantidad de herbicidas existentes.

El proceso de elección se vuelve más complejo si no se sabe lo que se necesita.

Los fungicidas son de diferentes tipos y se pueden clasificar según el modo de acción o según la composición química. Según las necesidades y requisitos de la planta, deberás elegir un tipo u otro, y lo mejor, en caso de duda, es preguntar a un profesional.

¿Qué fungicidas hay según la forma de actuar?

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Tal y como se ha dicho anteriormente, los fungicidas se pueden clasificar según el modo de acción, es decir, el objetivo y la forma de actuar. Estos herbicidas son:

Fungicidas protectores: también conocidos de contacto, de uso preventivo. Sustancias encargadas de proteger la planta de las enfermedades y las plagas. Se deben usar antes de que las esporas de los hongos se establezcan en las diferentes partes de la vegetación.

Actúan solamente en la superficie en la que se han aplicado, por lo que la mejor forma de proteger es distribuirlo por todo. Se requieren frecuentes aplicaciones para ayudar al nuevo crecimiento de la planta y sustituir el compuesto que ha sido eliminado a causa de la lluvia o de los riegos.

Fungicidas erradicadores: también conocidos como fungicidas sistémicos. Tienen como objetivo eliminar la enfermedad o plaga que ya ha afectado a la vegetación. A diferencia de los anteriores, son absorbidos por el follaje y las raíces y se movilizan por toda la planta.

Afectan a varias etapas de la vida del hongo.

¿Qué fungicidas existen según la composición química?

Otra clasificación de los fungicidas es la que se basa en su composición química. Según esta distribución, el número de ellos aumenta. Veamos por tanto cuáles son los más importantes y conocidos (la lista completa contendría unas 25 variedades aproximadamente):

  1. Aceites: antraceno.
  2. Aldehídos, cetonas y óxidos.
  3. Antibióticos.
  4. De azufre: cal de azufre.
  5. De cobre: cloruro de cobre, oxicloruro de cobre, óxido cúprico…
  6. De estaño: acetato de fentina, cloruro de fentina…
  7. De mercurio: cloruro mercurioso, óxido mercúrico, lactato de mercurio…
  8. Metálicos: cloruro de cadmio, sulfato ferroso…
  9. De zinc: cloruro, cromato…

 

¿Dónde y cómo se aplican los fungicidas?

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Los fungicidas se pueden aplicar de diferentes formas y a distintas partes de la planta o del sustrato. Según el objetivo y el tipo que sea, la aplicación será por ejemplo en forma de polvo, gas o como líquido.

Los herbicidas se pueden distribuir de las siguientes maneras:

Suelo: ya sea en el hoyo de la siembra cuando se va a plantar, después de la siembra (se debe humedecer con la sustancia fungicida o pulverizar la base de la planta).

Semillas, bulbos, raíces y otros órganos. Los tratamientos mediante el uso de fungicidas se suelen acompañar de semillas. En ocasiones, estas soluciones deben efectuarse en el momento de la siembra.

Follaje y partes aéreas: para la aplicación de herbicidas se debe usar un aspersor.

Interior de un tronco: en este caso, la aplicación se hace mediante una inyección en el tronco.

Productos cosechados: en inmersión o aspersión.

Y hasta aquí nuestra breve explicación de qué es un fungicida. Esperamos que este análisis te sirva de ayuda a la hora de tratar las enfermedades de tus preciadas plantas.

¡Suerte en el proceso de erradicación!

 

 

Resumen
Fungicida: El tratamiento perfecto contra enfermedades y plagas
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Fungicida: El tratamiento perfecto contra enfermedades y plagas
Descripción
Los fungicidas sirven para prevenir y erradicar las enfermedades y plagas que afectan a las plantas. En este artículo analizamos los diferentes tipos y las formas de aplicación.
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